Las razones del éxito de Mundos Opuestos
Últimamente mis reuniones sociales han estado marcadas por un límite temporal muy diferente a los relojes. La conversación es antes o después del comienzo del reality “Mundos opuestos”. Dado el arrastrante interés, me he dedicado a preguntar a varios fanáticos, porqué les gusta tanto el reality. Acá algunas reflexiones.

Partamos de lo medular. La definición dice que los programas de telerrealidad, más conocidos como realities, son un género televisivo en el cual se muestra lo que le ocurre a personas reales, en contraposición con las emisiones de ficción o teleseries donde se muestra lo que le ocurre a personajes ficticios interpretados por actores.Sin embargo hay quienes piensan que esto no es tan así. Que los realities son verdaderas teleseries, interpretadas por un conjunto de personas no necesariamente actores. Pero la espontaneidad no es la clave de su éxito, sino justamente lo contrario: crear perfiles sicológicos propicios para generar conflicto, amor, rivalidad y subgrupos entre los competidores. Cada detalle ha sido elegido con pinzas.El factor encierro, es detonante. Día a día, el estar encerrado hace que cada persona llegue a su límite y se enfrente, además de consigo mismo, con los demás.Les propongo ahora varios factores y puntos de vista para dar una relectura y debatir frente a este fenómeno que cada día cuenta con más adeptos.
Escape o exceso de realidad: el reality puede ser considerado como un escenario donde ocurren situaciones cotidianas y la concentración de una muestra representativa de la sociedad, nos permite darnos cuenta como somos. Por otro lado, la puesta en escena de este grupo seleccionado estratégicamente, hace que nos distraigamos de nuestra propia realidad personal y de la realidad país, y nos enfoquemos en un falso panorama de quien somos.
• Distractor político y cívico: indirectamente un programa de alto rating, se convierte en el mejor aliado para un país que intenta manifestarte y conseguir la atención de los telespectadores en temas trascendentes como economía, salud y educación. Pero pese a las grandes protestas en diversos puntos del país, no hay nada que un reality no haga olvidar.
• Los chilenos somos copuchentos y un poco voyeristas. Pero ojo, somos asumidos, de todos a quienes pregunté, nadie negó ambas características. Además, a todos les entretiene ver los cambios de comportamiento, las peleas y los detonadores que llevan a los participantes a estar en el ojo del huracán.
• Socialización post reality: otro factor de análisis es la reflexión que este provoca terminadas las transmisiones. Al llegar a mi trabajo todos los días escucho: ¿viste el reality ayer? Seguido de una profunda reflexión acerca del comportamiento de tal o cual participante. Eso motiva un debate social abierto, que abre puertas a conversar temas más profundos. Además, personalmente me entretengo mucho escuchando los pormenores.
• Redes sociales como amplificador: otro punto es la mayor presencia de usuarios activos de redes sociales, hacen que cualquier eventos, minuto a minuto, genere reacciones. La mayor actividad y participación de la audiencia, amplifica los efectos de cada actuación aportando altamente al aumento de público.
• Competencias y votaciones del público: finalmente las competencias son un factor importante en la interacción con el público que empatiza con la adrenalina vivida por los participantes. Esto, también puede verse en la votación del público, quien finalmente tiene cierto poder en la creación del mismo espectáculo que tanto disfruta.